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El Problema del Caballo, de Claudia Fontes.

En 2017, bajo concurso, quedó seleccionada Claudia Fontes como artista encargada del envío para el pabellón argentino de la 57 Bienal de Venecia, acompañada de la curaduría de Andres Duprat. Para tener una referencia, Claudia es la autora de la famosa escultura Reconstrucción del retrato de Pablo Míguez, que puede verse en el Parque de la Memoria, que representa a un niño desaparecido sobre el Río de la Plata. 

La obra que decidió crear para esta oportunidad se llama “El problema del Caballo”. El punto de partida de la obra fue el espacio, en el que se sitúa el pabellón argentino, llamado “Sale d'Armi”, la artista optó por crear una instalación site-specific. La sala, tiene ese nombre ya que antiguamente funcionaba como taller de fundición de balas y cañones, como depósito de armas para la guerra, y como astillero naval donde se reparaban los barcos mercantes y los buques de guerra. Por otro lado, cobra relevancia que los materiales con los que se construyó el edificio fueron transportados a tracción a sangre por caballos.

 

¿Pero cuál es el problema que Claudia enuncia? 

La artista pone en diálogo el lugar con un símbolo que es pilar de la identidad argentina. Tenemos mitos o historias fundacionales, como el caballo que cayó sobre la pierna de San Martín dando lugar al arrojo heroico, y por lo tanto nacional, del soldado Cabral o los gauchos con sus respectivos caballos mencionados en el Martín Fierro. Incluso el primer envío que hizo Argentina para su primera exposición internacional, la Exposición Colombina de Chicago en 1892, fue “La vuelta del Malón” de Ángel Della Valle, la primera obra de arte que representaba genuinamente ese sentido de nación. Dicho cuadro, representa la conquista del desierto, momento de la apropiación violenta por parte del Estado de las tierras de los pueblos originarios.

Lo que tienen en común todos estos caballos, mencionados anteriormente, es que cobran sentido en su contexto. En un fragmento de la conversación entre la artista y Andrés Duprat que aparece en el catálogo de la edición 57 de la Bienal dice Duprat que: “para abordar cualquier trabajo primero interrogo el contexto”, ya que es “la materia prima del arte”. Si bien, El problema del caballo dialoga con la historia desde diferentes aristas, donde la más directa podría ser la historia nacional de la escultura, debido a que desde el material el caballo está hecho con resina y polvo de mármol; toma mayor relevancia la historia de un pasado bastante reciente al tener en cuenta los otros elementos que se adicionan en la instalación. A la escultura monumental del caballo se le suman una mujer, un adolescente a escala y piedras esparcidas por todo el pabellón, están en el suelo y también sujetadas al techo. A partir del catálogo, se puede deducir que, lo que en un principio parecen ser piedras en realidad son escombros, porque debajo de la imagen del pabellón vacío hay una fotografía de la represión policial en Plaza de Mayo del 20 de diciembre del 2001, cuando las consecuencias del gobierno de turno habían afectado a casi todas las clases sociales. Momento donde se registró la crisis económica, política y social más grave de la historia argentina.

 

En este envío Claudia habla de la imposición, según ella un tanto violenta, del relato (o los relatos paralelos) que conforman una nación, pero también habla de quienes quedan afuera. Se nombra un relato que es necesario para cualquier país, que sostiene y construye el sentido de nación. Pero allí es donde se plantea El problema, qué es lo que se sostiene con él. En palabras de la artista “lo que busco con El problema del caballo es ofrecer perspectivas poéticas que perturben e interroguen al espectador sobre su lugar en el mundo y en la historia”.



Fuente: https://claudiafontes.com/wp-content/uploads/2017/11/Claudia-Fontes.-El-problema-del-Caballo-The-Horse-Problem.pdf

25/05/2021 Nota por: Virginia Rojas y Agostina Gris.

 

 

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