Damien Hirst, más allá de las instalaciones.
A lo largo de la historia del arte el arte conceptual cargó con el estigma de ‘fácil’ o se la relaciona a la clásica frase “cualquiera podría hacer eso” y muchos se preguntan si los artistas que eligen crear obras de esta rama tiene “talento”. Nos debemos el debate respecto a si hace falta talento (desde ya que no creemos que es excluyente) pero hoy no vamos a ahondar en eso, solo vamos a decir que quienes hacen arte conceptual tienen años de preparación para poder llegar al hueso del asunto y que eso sea representado por una silla por ejemplo.
Pero vamos a lo que nos compete hoy, la pregunta de si un artista conceptual puede dibujar: la respuesta es sí. El dibujo para Hirst es una parte esencial de su proceso creativo. Sus esculturas son en un principio bocetos sumamente detallados que normalmente incluyen dimensiones, notas de fabricación y demás anotaciones importantes. No solo usa este lenguaje para cosas técnicas sino que también lo hace por el mero placer de dibujar. Él lo describe como una buena forma de explorar ideas complicadas.
La importancia del dibujo en la obra de Hirst se vio representada en tres exhibiciones. Una de ellas tuvo lugar en Bruno Brunnet Contemporary Fine Art en Berlín, donde creó una máquina que dibujaba a partir de un taladro eléctrico Making Beautiful Drawings Machine’ (1993). Diez años después se organizó su primera retrospectiva de dibujos From the Cradle to the Grave’ (2003) by the twenty-fifth Ljubljana International Biennale of Graphic Art. Luego de esta exhibición la galería Gagosian presentó Corpus en 2006: una exposición de dibujos registrando 25 años de la carrera del artista, incluyendo obras de su adolescencia como Emma (1983) y Study after Delacroix (the Orphan Girl in the Cemetery)’ (1981) realizados a la edad de 16 años.
04/05/2021 Nota por: Agostina Gris
Fuente: https://www.damienhirst.com/texts1/series/drawings