TERESA MARGOLLES Y LAS BURBUJAS DE JABÓN: COMO ABORDAR EL HORROR.
Por Agostina Gris.
Teresa Margolles nació en 1963 en Culiacán, México. En 1990, luego de haber estudiado medicina forense, creó el colectivo artístico SEMEFO (Servicio Médico Forense) junto a Arturo Angulo Gallardo, Juan Luis García Zavaleta y Carlos López Orozco. La Ciudad de México fue su escenario para articular los tintes locales con la mitología sobre la muerte y sus instituciones. Ya sea a través de la performance, una acción o el arte-objeto la finalidad de la obra era la de denunciar conductas sociales y políticas para generar una impresión en la mente del espectador, una imagen que se grabara permanentemente.

Colectivo SEMEFO
Fuente: Archivo de Museo de Arte Carrillo Gil (MACG)
Según el Museo de Arte Carrillo Gil (MACG), “El grupo irrumpió en la escena artística mexicana trabajando con partes de cadáveres, fluidos corporales y otros materiales, principalmente orgánicos, que obtenían con o sin permiso de las morgues, aprovechándose de las debilidades del poder del Estado y la corrupción administrativa”, un accionar claro que evidenciaba las –fallas- del sistema.
Hacia la segunda mitad de los 90 la toma de elementos relacionados a la muerte, en tanto un vehículo de intervención del espacio cultural, fue mutando del uso de animales muertos a cadáveres humanos. Esto se dio en pos de profundizar en la reflexión sobre el campo del destino, causa, tratamiento y condición de los cuerpos ya sin vida.
En una ocasión Margolles recuperó la lengua del cadáver de un chico perteneciente a la cultura punk, “era una persona que había muerto en esas batallas en la Ciudad de México, las que hay en la periferia y ante las que la sociedad es indiferentes debido a la desigualdad de clases. Esas distinciones son las que le otorgan un valor dispar a las vidas.”
La obtención de esta pieza fue por un intercambio que realizó la artista con la madre del joven. Como la señora no tenía dinero para pagar un ataúd y Teresa tenía uno de sobra por los trabajos anteriores, la artista decidió hacer el trueque. 
Lengua (2000), SEMEFO – Museo de Arte Carrillo Gil (MACG)
Fuente: Archivo de Museo de Arte Carrillo Gil (MACG)
En una entrevista que dio Margolles para el programa español Terrícoles en 2018, relata que la elección de la lengua fue porque alguien tenía que hablar de esa generación que aumentaba en las estadísticas sobre asesinatos, por eso eligió una lengua joven que no podía hablar más.
Con el pasar de los años, la intención de la artista de generar una imagen permanente en la memoria del espectador tiñó también la ejecución de una experiencia refinada, contundente y completamente inolvidable, de esa forma concibió en 2003 la instalación “En el aire”.

En el aire (2003), Teresa Margolles – Galeria Peter Kilchmann.
Fuente: news.com.au – Foto de Axel Schneider
La instalación contaba con una sala llena de burbujas de jabón que eran expulsadas por una máquina, dando la atmósfera perfecta para que el público entre a un espacio de contemplación y juego. Luego, dentro del salón había un texto como el que suele acompañar cualquier obra expuesta en un museo, la diferencia del mismo residía en que explicaba el origen del agua para esas burbujas: venía de la morgue, había sido utilizada para lavar cuerpos sin vida antes de la autopsia.
Si bien el agua había sido desinfectada para ser utilizada en la instalación ese dato no modificaba el shock generado en el espectador. Generó reacciones como no saber dónde pararse o cómo moverse frente a la obra. Este cambio abrupto de lo agradable y lúdico a lo repulsivo y putrefacto ilustra la diferencia en nuestro pensamiento sobre un cuerpo vivo de uno muerto y cuál es nuestro accionar frente a ello.
Con esta obra, la artista habla de que no se puede pasar desapercibido al lado de un cuerpo, de que cada burbuja que rompe contra la piel del espectador fue de hecho otra persona que ya no está. Esta combinación de sutileza, elegancia y una narrativa contundente es algo que se puede ver a lo largo de todo el cuerpo de obra de Margolles. El aplomo, la lucha y la apertura al debate son elementos icónicos en su carrera.